El local en el que durante 50 años, desde 1940 a1990, estuvo la Tasca Cebreros reabre sus puertas 27 años después. Con un nuevo nombre, CASABLANCA, pero movidos por el mismo entusiasmo con el que Carmen y Baldo consiguieron que un pequeño local de la calle Doctor Castelo se convirtiera en lugar de encuentro para los componentes de la Peña Cebreros, los chicos de la SAFA y numerosos grupos de amigos.

Eran tiempos en los que no se quedaba por WhatsApp, bastaba con ir a Cebreros para encontrarse con algún conocido con el que compartir conversación, con un vaso de vino El Galayo o una cerveza en la mano, acompañados siempre de la tapita elegida.

 

Durante todos estos años siempre nos acompañó la idea de volver a subir los cierres. Javier añoraba la barra en la que había crecido y para ambos era un lugar muy especial. Fue allí donde nos conocimos y donde comenzó nuestra vida en común; una vida que nos fue llevando por otros derroteros, hasta que por fin nos permitió comenzar esta nueva aventura.

 

La realización de este proyecto no hubiera sido posible sin el apoyo y la ayuda de nuestra familia y nuestros amigos. No podemos mencionarlos a todos porque la lista sería interminable, pero todos sabéis lo importantes que habéis sido para nosotros.

 

Tenemos que agradecer de manera muy especial el excelente trabajo que ha realizado Javier Domenech, él se ha ocupado de la reforma del local, ha hecho infinidad de bocetos y planos, y ha coordinado todos los trabajos necesarios para transformar la antigua Tasca Cebreros en la actual Casablanca.

 

En la decoración han colaborado Blanca y Alba, nuestras hijas, que han vivido con nosotros el día a día de esta aventura, compartiendo los nervios, la ilusión, las dudas y las satisfacciones que implican un nuevo proyecto.

 

Por último, sólo confío en que, como decía Rick al terminar la película Casablanca, este sea el comienzo de una hermosa amistad.

 

Nieves